La calidad no sale del primer prompt. Sale de iterar con método.
Reúne el contexto, los datos y el objetivo antes de pedir nada. La IA solo es tan buena como lo que le das.
Da una instrucción clara: rol, tarea, formato y límites. Específico siempre gana a genérico.
Evalúa con criterio humano: ¿es correcto, completo y usable? La IA propone; tú decides.
Ajusta el prompt o el contexto y vuelve a correr. Cada vuelta acerca el resultado a lo que necesitas.